QUE SABER ANTES DE CELEBRAR LA BERBENA DE SAN JUAN

Cada año, después de la verbena escuchamos alguna noticia en las que se alerta de los accidentes ocurridos la noche anterior con el uso inadecuado de los petardos.

 

La pirotecnia se encuentra regulada en la actualidad en el Reglament d’explosius, aprobado por Real Decreto 230/1998 de 16 de febrero donde se especifica que “los artificios pirotécnicos son objetos fabricados mayoritariamente de forma artesanal, constituidos generalmente por un envoltorio de papel, cartón, o en determinados casos, plástico y que contienen en su interior una cantidad determinada de material pirotécnico, generalmente de flagrantes y clasificados según presentan un riesgo reducido o alto de accidente.

 

 

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No debemos comprar material pirotécnico fuera de los lugares autorizados, ya que no sabemos si han podido ser manipulados o alterados por otra persona o dañados por haber sido almacenados incorrectamente. Los establecimientos autorizados destinados a la venta deben cumplir unas condiciones estructurales y de emplazamiento especificas regulados.

 

En caso de que seas un particular o empresa y desees vender productos pirotécnicos, en el Reglamento se encuentra regulada de forma detallada como obtener la correspondiente autorización y que condiciones hay que cumplir, una reglamentación dura y detallada, atendiendo al tipo de material que se fabrica y vende.

 

Recordar que tenemos que extremar la prudencia a la hora de manipular este tipo de artefactos y que no se trata en absoluto de juguetes por lo que es de obligación que los menores estén en todo momento acompañados de adultos.

 

Sorprendentemente, el Reglamento de Explosivos no se pronuncia de forma concreta a partir de qué edad se puede comprar artificios pirotécnicos, aunque existen ordenes internas realizadas posteriormente que determinan los criterios de edad, en función de la peligrosidad del artificio.

 

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A modo de ejemplo, esta rigurosamente prohibido disparar cohetes o cualquier otro elemento pirotécnico a una distancia inferior a 500 metros de zonas boscosas, por el peligro de incendio que ello implica.

 

En relación a los animales, su oído es mucho más fino que el nuestro, por lo que debemos procurar que, si hacemos uso de la pirotecnia, sea siempre alejados de ellos, ya que un petardo puede causarles un ataque al corazón o una situación tan estresante que les puede matar.

 

En caso de que sufra usted un accidente manipulando material pirotécnico, lo primero que debe hacer, obviamente es acudir de forma inmediata al médico donde le realizaran un informe de su estado.  Posteriormente y en función de lo sucedido podremos determinar si es posible depurar responsabilidades.

 

Como en todo, la prevención y la responsabilidad a la hora de manipularlos es clave para evitar accidentes.

 

Si tenéis cualquier duda o habéis sufrido algún percance al respecto, no dudéis en contactar con nuestro despacho.

 

¡Que tengáis una feliz verbena de San Juan!

La Justicia europea reconoce el derecho al olvido defendido por España ante Google

El Tribunal de Justicia de la UE acaba de asestar un duró revés a Google con su esperada sentencia sobre el conflicto del derecho al olvido en internet. En contra de lo esperado, los jueces europeos han concluido que los motores de búsqueda son “responsables” del tratamiento de los datos de carácter personal que aparecen en las páginas webs en internet, aunque estos sean publicadas por terceros, y debe atender las solicitudes que les presenten los afectados. Al fin y al cabo, concluyen, sin motores de búsqueda como los que hoy existen en internet sería casi imposible llegar a ciertas informaciones y el impacto de su difusión, mucho más reducido.

 

El Tribunal de Justicia de la Unión otorga una responsabilidad especial a los motores de búsqueda en el cumplimiento de la directiva sobre protección de datos personales. Es cierto, como alega Google, que los datos ya están allí, en la red, pero sin empresas como Google sería muy difícil interconectarlos para establecer “un perfil más o menos detallado de las personas buscadas”.

 

Los usuarios pueden dirigirse directamente al buscador o, “si este no accede a su solicitud, acudir a las autoridades de control o a los tribunales” para que lleven a cabo las comprobaciones necesarias y orden que se tome medidas en consecuencia. La sentencia no indica quienes serían esas autoridades competentes, al margen de los tribunales; en España, la Agencia de Protección de Datos se ha arrogado este papel. Las solicitudes deberán resolverse buscando un equilibrio entre el derecho a la vida privada de los particulares y el derecho a la libertad de información, en función del interés público de esos datos teniendo en cuenta por ejemplo el cargo que desempeña esa persona en la sociedad. Google deberá eludir esos resultados incluso en el caso de que la fuente original no los haya eliminado (por ejemplo, por tratarse de una información lícita o publicada por imperativo legal en un medio de comunicación, como es el caso de una de las denuncias presentadas).